domingo, 13 de diciembre de 2009

Resaca

Recibir premios es una cosa bien rara. Recibirlos en casa es como marciana. Si eres de Zaragoza, eso ya es la hostia. Y como uno de ellos era al Realizador Joven, sé que mis días de juntventud se acaban. Además, como se lo dediqué a lo chavales que empiezan, ¡aún me sentí más mayor! Yo soy de no pensar qué voy a decir hasta que estoy ahí arriba, es mejor no llevar ninguna idea preconcebida. Así que cuando se lo dediqué a los chavales, me di cuenta de que el tiempo pasa ¡para todos! Cagüen la hos...
Sin tener nada que ver con todo esto. Me hace mucha gracia que en la placa del premio pone "al mejor Realizador/a". Yo creo que entonces debería poner "Premio al mejor corto de un/a Realizador/a Joven" y ya de paso, como se llama Defensor de Plata, yo pienso que sería más correcto Defensor/a de Plata, ¿no?

Yo que me había alejado - intencionadamente - del mundillo este cortometrajístico, me veo ahora como un extraño en todo esto. Después de Perceval, he tenido que reinventarme a mí mismo y a mi manera de ver/hacer cine, el shot motion no ha sido sino una llamada de socorro y un volver a volver a empezar para encontrarte a ti mismo y a lo que se supone que debes hacer. Por otro lado, ayer me perdí el concierto de Antihéroes en el Prior, que eso sí que me jodió.

Si mi corto hubiera estado en 35mm y hubiera tenido el certificado de película española, podría haber pasado a la fase final de los Goya por el premio de ayer. Me parece totalmente lógico que haya que tener el certificado en regla - que de hecho ya conozco, porque lo hice para Perceval - sin embargo, creo que la Academia de Cine debería plantearse muy seriamente el tema del 35mm. ¿Por qué? Porque todos los cines tienen salas digitales - al menos los importantes - y puedes estrenar tu película directamente en digital si quieres. Lo mismo podrías hacer con tu corto, sin necesidad de pasar por la tiranía de los kinescopados. ¿Una película en sistema digital, masterizada para proyectores DCP, es decir, que puede estrenarse en salas comerciales, no puede considerarse película española ni optar al Goya porque su formato no es el tradicional? Pienso con total firmeza que esto debería cambiar. Porque, entre otras cosas, no se pueden pasar las películas en 3D a 35mm, más que nada porque no se va a ver ná de ná. ¿Y una película en 3D no puede ser certificada como película española? ¿Y no puede participar en los Goya? Espero que la Academia reconsidere estas cuestiones, porque no son pequeñeces, ni tampoco son el futuro. Señores, ¡que es el presente! Ayer me decían que el 3D es una cosa de feria y que se irá. Amigos míos, los que os quedaréis sin curro seréis vosotros como no sepáis adaptaros, como a los actores del cine mudo. El HD y el 3D no son el futuro, son el presente.

Por último, anunciar que, entre los proyectos que abarcaremos en 2010 desde 3+D Entertainment, rodaremos un cortometraje en 3D. La culpa aprieta más gatillos, a algunos ya les sonará el título, porque ya lo he comentado anteriormente. Tres personajes, la sierra de Teruel, una violencia contenida que termina por explotar y deudas pendientes entre hermanos. Se estrenará, si todo va bien, en una cadena de cines con la que trabajamos, en todo el territorio nacional, previo a una película comercial. Iré informando más adelante.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Líneas escritas en algunos viajes

Stuttgart, 3 de la mañana: La vida en al carretera está formada por las pequeñas y las grandes cosas que te encuentras por el camino.

Hannöver, 2 de la mañana: El cine es un reto desde la página en blanco, el 3D sólo es un objetivo más que conseguir.

San Sebastián, 7 de la mañana: A veces, una burla al diablo, es la única manera de volver a arrancar.

Cannes, 12 del mediodía: De nuevo solo en Cannes, creo que asociaré siempre esta ciudad a la soledad. Sin embargo, es una buena ciudad para pasar unos días solo, eso sí cuando vienes por primera vez. Cuando vienes la segunda, juegas con la ventaja de que conoces cómo funciona el cotarro, pero toda novedad se esfuma, con lo que la soledad se hace más pesada. Pero la soledad se lleva bien viendo atardecer aquí.

London, 6 de la tarde: Es mejor estar aquí, sufriendo que en tu puta casa cómodo y engordando. Al fin y al cabo, para eso estamos en este negocio, ¿no? Para vivir aventuras.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Otra prueba más de que Kurt Cobain era un mamón

Este vídeo, cortesía de Álvaro, pone de manifiesto dos teorías que, en algún que otro momento, ya he mencionado.

La primera es que Nirvana y, sobre todo, Kurt Cobain, eran unos pijos. Mucho jersey roto, mucha heroína, pero lo peor de los peor de los 80 - como podría ser perfectamente Rick Astley - baila al ritmo (¡atención al solo de guitarra!) de su canción y no desentona en absoluto.

La segunda, que da igual que sea petardeo para niñatas, que supuesta música "dura" para vacíos existenciales, la música es matemáticas y 2+2=4. La fórmula del éxito no está escrita, pero todas las canciones comerciales (porque sí, amigos, Nirvana ERAN comerciales, entonces no existía ni la denominación de basura esa de indie) tienen una estructura que podrían casar una con otra, aunque no tengan nada que ver.

Lo peor de todo, es que cuanto más me alejo de los 20, más me gusta Nirvana. Mierda puta.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El dolor de hacer cine

Hace mucho tiempo que llevo queriendo escribir este post y siempre, por una razón o por otra, me he acojonado. Bueno, qué carajo, por una u otra cosa no, más que nada por no enfrentarme a mis fantasmas, claro.

Hacer cine causa dolor. Sí, claro que causa alegría. Pero también dolor. Supongo que lo mismo pasa a quien hace música, a quien escribe, a quien pinta o a quien construye una casa, pero como lo que yo conozco es esto del cine, pues es de lo que hablo.

Yo me di cuenta del dolor que se causa haciendo cine mientras rodaba Las 5 muertes de Ibrahim Gonsález. A que sorprende, ¿verdad? Los que sigáis este blog pensábais que iba a decir Perceval, ¿a que sí? Pues no, fue con el amigo Ibrahim, un rodaje relativamente sencillo que, más que otra cosa, fue un paseíto por el campo.

Sin embargo, muchas cosas no marcharon como debieron y alguna amistad se ha visto resentida por eso. Y mientras rodábamos la escena de la piscina, con un calor asfixiante en noviembre, me di cuenta de que - aunque no quieras - es imposible no infligir un poco de dolor al hacer cine.

Hay muchas maneras de causar dolor: Puede ser una cosa simple, como hacerle sentir a alguien incómodo por verse metido en una discusión; o algo más complicado, como que conduzca cuando no debería. Y estas a ojos de todo el mundo, seguro que parecen nimiedades, pero siempre se empieza por eso, por muy poco. Y no solo causas dolor a los que están en el rodaje. También lo haces a los que están alrededor y a los que están lejos: Pueden estar echándote un cable con lo que sea o dejándote pasta para que termines la historia.

De cualquier manera, hacer cine puede ser algo muy destructivo: Destruye amistades, relaciones familiares, parejas, equipos... pero también une a desconocidos, fortalece familias, empareja a enamorados (o enajenados de amor) y forma nuevos equipos que trabajarán en el futuro. No es culpa del cine, es culpa de las personas. A mi me gusta hacer cine, porque me gustan las personas, me gusta trabajar en equipo. Sin embargo, somos nosotros mismos los que lo hacemos difícil: tocando las narices, empeñándonos en hacer las cosas de una sola manera, discutiendo, acaparando, robando, trapicheando o, como no, aprovechándonos de los demás.

Todo esto que he mencionado lo he vivido en muchos rodajes. También yo soy culpable de algunas (como ser un cabezota), pero un rodaje es una pequeña muestra sociológica de nuestra sociedad donde nos encontramos de todo. Un rodaje te trae gente estupenda y también te hace partir peras con determinadas personas. Y ojo, que hablo de rodaje como palabra genérica, porque la preproducción, la postproducción y la promoción te pueden dar tantas alegrías como desengaños. Por suerte, yo he conocido a gente brillante a raíz de un rodaje: Sergio López -Eraña, trabajamos sin conocernos en Huida a toca teja y a día de hoy tengo la suerte de contarlo como uno de mis mejores amigos; Eus Barrera, le fiché para Jinetes en la tormenta (hace ya casi 9 años) y más que un amigo es un alma gemela y compadre; Fernando Lueches, tras Perceval tengo la inmensa suerte de contar con su amistad y toda su valía profesional; Manuel López, quizá el tío más grande que ha dado esta tierra, nos conocimos hace 8 años y tras el rodaje de Tras los pasos de Alcázar le considero parte de mi familia; David Acereto, trabajamos juntos para Myspace en Barcelona en 2008 y a día de hoy no sólo es que compartamos proyectos y que sea un tío de puta madre, sino que es un amigo cojonudo. Hay otros, claro. Y amigos que se han dejado engañar para la tortura que es un rodaje, pero ya eran amigos de antes, como Álvaro Víctor, Patxi o Sancho.

Y también hay gente a la que no volveré a ver o no hablaremos más por un rodaje. ¿Eso no es dolor? Sobre todo cuando ¿es necesario terminar las cosas tan mal?

Así que causas dolor a los demás y a ti mismo. Tú te puedes destrozar por dentro. Claro que, como dice Kase.O, un hombre no se mide por las veces que se cae, sino por las que se levanta.

Yo dije, después de Perceval, que no quiera volver a hacer cortos. Y tampoco estaba muy interesado en hacer cine, la verdad. Porque cuando no solo pierdes amigos, familia y novia, sino que pierdes tu alma por el camino... hostia, levantar la cabeza no es tarea fácil. Esta trilogía de cortillos de shot motion han sido mi penitencia y también mi salvación: me han devuelto el apetito.

No tengo ganas de hacer nada de lo que tenía pensado antes de Perceval. Al menos no del mismo modo. Porque si al hacer cine es inevitable causar dolor, al menos que no me taladre en el intento. Igual por eso el amigo Nacho Lasierra me decía que con Ibrahim parecía vovler de mis cenizas. Igual por eso me identifico tanto con el tema Renacimiento de Kase.O.

La cuestión es no puedes evitar causar dolor haciendo cine, ni a tí ni a los demás. Por eso hay que hacer que merezca la pena, que la película lo valga, que entretenga a la gente y que tú puedas verla sin querer tirarte por el balcón. Y para eso hay que cuidar todo: el guión, la preproducción, el rodaje, la postproducción, EL SONIDO, la promoción, la distribución... y la proyección, por favor. Sino, no solo se echa a perder todo el trabajo de todo el mundo, sino que tu alma se cuela por el sumidero.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Tonterías

Es inconcebible el grado de locura que inunda a algunas personas, que son capaces de tenerte una hora al teléfono con sandeces y chorradas. Y por armar bronca. Y por joder. Y por ¡yo qué sé!

¡Con lo fácil que es dejarnos en paz y no marear!

jueves, 3 de diciembre de 2009

3ad lieutenant

Acabo de volver a ver Teniente corrupto. Y a todo aquél que piense que el 3D no significa nada, puedo decirle que esta película podría estar perfectamente en 3D. Y que funcionaría como un reloj. Y que el 3D no es solo cosa de fuegos artificiales, sino que vale más que muchos 2D que me trago cualquier día.

Pues eso, que un thriller tan chabacano y cochambroso y tan lleno de alma podría estar hecho en 3D y funcionaría como un tiro.

lunes, 30 de noviembre de 2009

3+D

3Digital Entertainment pasa a ser 3+D Entertainment. Un nombre con el que estamos más de acuerdo y que nos define mucho más: combinamos la producción audiovisual en 3D, con la Innovación y Desarrollo de la tecnología estereoscópica.

Eso y una foto de la VegasVision 3D 1.0 terminada pinchando aquí.

lunes, 23 de noviembre de 2009

¡Un aplauso!

Acaban de pedirme del Festival de Zaragoza las copias de proyección de Las 5 muertes de Ibrahim Gonsález y del videoclip Param All Star (2D) en quicktime HD. ¿Qué quiere decir esto? Que hay que darle un aplauso enorme, pues es el primer festival de cortometrajes que me ha pedido no un DVD, ni una betacam, ni ningún formato que te haga plantearte el suicidio, sino un archivo informático para que la proyección tenga la mayor calidad posible.

Hay que decir que siempre será bajo los auspicios de una pequeña compresión, pero un poco de H.264 no le hace daño a nadie, que para eso vivimos con él a todas horas.

Mi más sincera enhorabuena a la organización del Festival de Zaragoza por esta decisión, espero que otros festivales tomen ejemplo y se empiecen a proyectar los cortos que no son en 35mm en condiciones. Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero si después de tanta lucha, de tanto esfuerzo y de tanto sufrimiento, si la proyección es buena... merece la pena.

Gracias, de verdad.

El hombre que no estaba allí (Vol. 4)

Nunca se habla de Spike Lee. Siempre se le tiene por un broncas y un tío que solo hace películas de negros para negros. No puedo estar más en desacuerdo. Spike Lee es un tío de un talento desbordante que, en infinidad de veces a lo largo de su carrera, ha hecho quizá no lo que tendría que haber hecho y sí lo que le ha dado la gana (Crooklyn, La marcha del millón de hombres...) y eso ha provocado la falta de interés por él.

Sin embargo, qué otro cineasta podría haber hecho películas como Malcolm X o Fiebre salvaje. Si él no hubiera estado ahí para contar esas historias, ni John Singelton las hubiese contado.

Lee tiene una gran época que es el final de los 80 y principio de los 90, cuando firma sus mejores películas. Dio el gran salto con Haz lo que debas, a día de hoy su mejor película muy posiblemente. Ya comentamos en su día la polémica surgida con esta película que habla, obvio en Lee, de los conflictos raciales en un barrio neoyorquino. El que no mueva los pies con su secuencia se créditos es que no tiene corazón:



Quizá una de las cosas más interesantes en las películas de Spike Lee sea su diseño de sonido, muchas veces obra del gran Skip Lievsay. Siempre envuelve sus diálogos y sus escenas en una mezcla de instrumentaciones orquestales y densos sonidos de saxo tenor que dotan a la banda sonora de un toque irreal y de ensoñación. Y donde mejor lo consigue es en otra de sus grandes películas, Cuanto más mejor.

La historia, basada en la vida de varios trompetistas de jazz, indaga en un montón de obsesiones de Lee como la infidelidad, el problema racial, el talento, la búsqueda creativa, la vanidad, el fracaso y la familia. El final elíptico con el A Love Supreme de Coltrane de fondo es prodigioso, pero qué mejor que esta secuencia de compisición musical en la que Lee se sirve de sus artimañas a la dolly como nadie:



O esta otra pieza maestra - a la dolly también - en la que él mismo se coloca en la plataforma. A partir del 2:10.



Sus películas siempre han poseído una aura mágica en cuanto a la fotografía. La primeras, primorosamente fotografiadas por Ernest Dickerson, poseíamente una fuerza teatral que ejercía un contrapunto maravilloso con las historias callejeras y realistas que contaba. En la última etapa se ha valido de los esfuerzos de otros aclamados directores de fotografía. Tal es el caso de su colaboración con Rodrigo Prieto - quizá uno de los mejores directores de fotografía en activo - para La última noche. Hay muchas cosas de esta película que se pueden destacar, pero -aún a pesar de resultar tópico - quedémonos con el discursito a sí mismo de Edward Norton frente al espejo:

En los últimos años ha abandonado su cruzada racial por los thrillers, algunos como Plan oculto no están nada mal y dan cuenta de que el tío sabe hacer las cosas.

domingo, 22 de noviembre de 2009