martes, 29 de septiembre de 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Almost blue

Hace unos días vi con mis amigos David Sancho y Aína Requena Let's get lost, el documental sobre la vida de Chet Baker que Bruce Weber hizo durante varios años, hasta que Baker murió en extrañas circunstancias en 1988, tras caer de un octavo piso de su hotel en Ámsterdam.

Yo me aficioné de muy chaval al jazz tras escuchar a Baker y su vida y obra me parecen de las más insteresantes dentro de su género. En la película da buena cuenta de sus vicios y virtudes (más hostias como panes que otra cosa es lo que retrata) y duele en el corazón verlo absolutamente destrozado por la heroína y el dolor a los cincuenta y tantos años.

Entre sus exquisitos fotogramas en blanco y negro y 16mm, hay un momento en el que Baker ataca el Almost blue, en una sala de fiestas de Cannes, en pleno Festival de Cine. Yo la canción ya la he escuchado mil veces, pero era muy joven para ver cosas en la letra que el otro día sí que vi. Y comprendí muy bien. Por eso Baker decía que esa era "una de esas" canciones:

Almost blue
Almost doing things we used to do
There's a girl here and she's almost you
Almost all the things that your eyes once promised
I see in her too
Now your eyes are red from crying
Almost blue
Flirting with this disaster became me
It named me as the fool who only aimed to be
Almost blue
It's almost touching it will almost do
There's a part of me that's always true...always
Not all good things come to an end now it is only a chosen few
I've seen such an unhappy couple
Almost me
Almost you
Almost blue

domingo, 27 de septiembre de 2009

3Donosti

De vuelta del Festival de Donosti, he publicado una pequeña reseña en 3Digital entertainment. Pinchar aquí.

martes, 22 de septiembre de 2009

Saldando cuentas

Los próximos 18 y 19 de noviembre se pasarán en la Filmoteca de Zaragoza un puñado de mis últimos trabajos en formato corto. Por una parte, la trilogía de shot motion Ne pourrais echapper de tes fantômes, Las 5 muertes de Ibrahim Gonsález y Cogiendo en ritmo. Esta es posible que sea la única vez que se los vea juntos. Dentro de nada van a estar en la red, pero ya se sabe que no es lo mismo verlos lejos de la tiranía del ordenador. Las 5 muertes... se verá en pantalla grande por primera vez en el Festival de Fuentes de Ebro.

Pero, quizá lo que más sorprenda a algunos es que en dichos pases, se incluirán también Perceval (para disfrutar un poquito de la copia en 35, más que nada) y su secuela. Sí, su secuela. La muerte de Galahad. ¿Cómo es posible? Pues así es la vida, en tres minutos puedes liquidar algunos que otros fantasmas...

If they move...


Aunque a algunos les resulte sorprendente, este es uno de los últimos trabajos que realizó en vida ese tipejo maravilloso que fue Sam (yo prefiero San) Peckinpah. Algunos outsiders lo son de verdad, no de boquilla, y el amigo Peckinpah tuvo unos convulsos años 80 repletos de cocaína, alcohol, viajes a Colombia, ataques al corazón y, entre otras cosas, un tierno amor. Como todos los cineastas gitanos, no le era fácil hacerse con un proyecto y Clave Omega - a pesar de ser una magnífica cinta - no le ayudó en absoluto, sobre todo por su mala fama, de la cual no podía separarse ni aunque quisiera.

Mr. Peckinpah ya ayudó en su día a la MTV con los montajes fragmentados, los congelados, los ralentís al extremo y los zooms alocados. Claro, pero unos cuantos años antes. Cuando hizo este vídeo (hizo otro más para Lennon hijo, Valotte, rodados al mismo tiempo) él no había visto jamás la MTV, ni sabía lo que era. Pero, hoy día que tan de moda está que los grupos se graben en su estudio tocando todos juntos, cabe decir que, una vez más, Peckinpah ya ponía su granito de arena unos cuantos años antes.

Claro, que el que vea en Peckinpah solo técnica, es que no ha visto sus películas. Ni le han destrozado.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Doble V (vol. 2)

Acabo de publicar otra pequeña reseña a propósito de la VegasVision 3D 1.0 en 3Digital entertainment. Pinchar aquí.

sábado, 19 de septiembre de 2009

¡Maldito bastardo!

Tarantino es un cabrón. Él sí que es un maldito bastardo. ¿Por qué? Por hacer una película tan buena. Por hacer que sea tan buena cuando roza el ridículo y podría ser una castaña de toma pan y moja.

Malditos bastardos es una soberbia epopeya intimista (epopeya porque se trata de matar a Hitler, acabar la II Guerra Mundial... e intimista porque todo pasa entre cuatro gatos) que logra sumergirte tanto en su trama que, hasta por un momento, dudas de que la Historia real no fuera como la cuenta Quentin.

Es la primera vez en mucho tiempo que veo una película y me meto tanto en ella que me olvido de todo lo demás, la primera vez en muchísimo tiempo. En Cahiers tienen toda la razón, sus casi tres horas no son largas, todo lo contrario, le haría falta una hora más de película para que fuera redonda. Una hora más del comando de la venganza, de Diane Kruger contraespiando.

¿Y por qué es tan buena si es tan ridícula? Bueno, partiendo del hecho de que se toma la Historia como le sale de los mismísimos, es hasta cierto punto lógico que la música que emplee sea toda de spaguetti westerns, que hasta suene un rock popero de los 80, que haga congelados sobre los nombres de algunos personajes como si fuera una exploitiation setentera... Podría ser una patochada increíble, pero te la comes con patatas.

En otro sentido, Tarantino ha logrado con esta película lo que no logró con Death proof: largas escenas de diálogo que no aburrieran, esperando a la acción. De hecho, la acción es muy poca en Malditos bastardos y se agradece, porque cuando llega, llega de verdad. Hay más tensión que acción, que en el fondo es lo que Tarantino siempre había hecho, solo que aquí lo eleva a la enésima potencia. Por otro lado, los juegos lingüísticos que tanto le gustan a Tarantino, aquí funcionan a la perfección. Cuando al principio, se pasa del francés al inglés, piensas "bah, ya se va a joder todo y los alemanes empezarán a hablar en inglés entre ellos". Nada más lejos. Precisamente, se sirve de ese idioma el personaje de Hans Landa (¿pariente lejano de Alfredo?) para llevar a cabos sus maléficos planes. Toda la película es una disfrute de idiomas que llega a su clímax cuando los tres yankis intentan hacerse pasar por italianos.

Y es que el otro gran acierto de la película son los actores. Christopher Waltz está soberbio como el nazi más hijo de puta pero encantador que hemos visto quizá en toda la historia del cine. Brad Pitt se sale con su acento sureño, su mandíbula de paleto y sus aires de macho cuando le mete el dedo en la herida a Diane Kruger. Porque ella también está increíble. Quizá una de las actrices más guapas de hoy día, Kruger destila perlas en lo que hace y dice en su pequeño papel su (¡spoiler!) muerte es absolutamente soberbia. Y, sinceramente, Melanie Laurent ha sido todo un descubrimiento. Tiene escenas con Daniel Brühl (no pasa desapercibido, está tan perfecto en su papel que te olvidas de que lo has visto en otras películas) en las que deja claro que los tiene cuadrados. Cuando se echa a llorar después de comerse el strudel con Landa es un momento de una naturalidad mágica.

Tarantino se está labrando una curiosa carrera. Siempre ha hecho cine sobre el cine. Reservoir dogs - quizá su mejor película - tenía una aire realista, sin embargo en todo momento sabías que eso era una ficción sobre una ficción. Con Kill Bill se pasó directamente al otro lado del espejo y, desde entonces, sus historias salen de una realidad paralela. En Malditos bastardos, no se conforma con menos, sino que coge la Historia real y la rehace como le da la gana. Y, con el corazón en la mano, me parece de puta madre.

Id a verla.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Contar en 3D

Acabo de publicar una entrada en 3Digital entertainment acerca de Un San Valentín sangriento en 3D. Pinchar aquí.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Perceval, Perceval

El amigo Luis Sorando ha subido Perceval a Youtube. Con subtítulos en español para todos los hispano hablantes. Como pasa siempre con Youtube, está dividido, dejo aquí los links: Parte 1 y Parte 2. Y aprovecho para darle las gracias a Luis desde esta humilde página.

martes, 15 de septiembre de 2009

Doble V (vol. 1)

Acabo de publicar un pequeño post sobre la VegasVision 3D 1.0 en el blog de 3Digital entertainment, que podéis ver pinchando aquí.

Boludos!

Si este corto argentino no es el mejor que he visto en muchísimo tiempo, ¡que me aspen! Pinchad aquí para verlo un poco mejor.

Eso sí, mi amigo Sergio se llevará las manos a la cabeza, pues tiene un montaje de sonido y mezcla para echarse a llorar. Sin embargo, se deja ver con una absoluta brillantez. Elíptico a más no poder - algo que me apasiona - desprende unas segundas lecturas de echarte a temblar...

Desde esta humilde página mi admiración por Tomás Espinoza, su director de fotografía, su guión, su montaje y la niña actriz, que se come cada fotograma donde aparece.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Gimme 5

TCM ha preguntado a un montón de gente cuáles serían las 5 películas que les han marcado. Atención, no son ni las mejores de la historia del cine, ni un ranking similar, sino las que, personalmente, más te han llegado, influido o como lo quieras decir.

Hablándolo con la familia, hicimos el juego y todos elegimos 5. A mi me cuesta horrores decidirme solo por 5. ¡Hay tantas películas! Pero bueno, yo voy a dejar aquí las mías, os invito a que dejéis las vuestras en los comentarios. El título y una línea o dos para decir por qué, o qué es lo que os marcó de ellas.

Apocalypse Now. No hay palabras. Simplemente el ventilador dando vueltas en el techo, sonando como las hélices de un helicóptero. Es tan imperfecta que es perfecta.

Terminator. La vi de muy crío y fue la primera vez que me di cuenta de que el día de mañana todo se podía ir al carajo.

Psicosis. Vera Miles subiendo por la colina y entrando a la casa vacía con ese sol de justicia en ese secarral.

La naranja mecánica. La música, el ritmo, el montaje, el aspecto, los edificios, el vestuario, la horterada, la violencia, la ironía... Kubrick, vamos.

Noveccento. Donald Sutherland ata a un gato a un poste y lo mata de un cabezazo, mientras se hace coser la primera camisa negra.

Por supuesto, deberían estar también: Grupo salvaje, los cuatro caminando hacia su destrucción; Easy rider, la primera vez que el rock se empleó así en el cine; Fort Apache, los movimientos de cámara más modernos del western ¡y en blanco y negro!; Ran, la batalla sin sonido, solo con música y el rojo por todas partes; Reservoir Dogs, fue Tarantino el que nos gritó a más de uno que podíamos hacer cine nosotros también; Malas calles, De Niro soltando patadas como loco encima de una mesa de billar; Al rojo vivo, más moderna que David Fincher, por ejemplo; Besos robados, el striptease de la televisión; Vivir rodando, cuando estás deseando rodar de verdad es una delicia ver un rodaje; French connection, Gene Hackman despertándose en un bar, con resaca; Aguirre, la cólera de dios, Kinski en la balsa, solo con los monos, proclamándose rey; Verano del 42, el sonido de la aguja del tocadiscos, sobre el vinilo olvidado; Missing, Costa-Gavras hace que te encojas de auténtico terror, sobre todo cuando los cadáveres se adivinan en un techo acristalado; Zabriskie point, la casa reventando mientras suena Pink Floyd; La matanza de Texas, el travelling contrapicado siguiendo a la chica hacia la casa...

Pero... ¿cómo elegir entre tantísimas películas?

domingo, 6 de septiembre de 2009

El latido del Rock n' Roll



Recién salido del horno. Acabo de colgar en el canal HD de Youtube el primer videoclip del grupo Antiheroes, realizado por un servidor. Recomiendo pinchar aquí para verlo bien. El tema es El latido del Rock n' Roll, cosecha propia para un otoño que comienzan con unos cuantos bolos en perspectiva. Sin ir más lejos, para todo aquél que el próximo viernes 11 ande por Zaragoza, que se pase a las 21.30 por la Z, que ahí podrá verlos en directo.

sábado, 5 de septiembre de 2009

En el locutorio


El locutorio de mi barrio es un cubículo irregular entre cuyos muros blancos se agolpan multitud de ofertas de multicolores entre cáscaras de pipas.


Lo regenta un paquistaní de esos que tienen la fea costumbre de mirarte por encima del borde superior de las gafas.


En el locutorio de m barrio, los dedos se te suelen quedar pegados a las teclas, llenas de grasa. Y los negros se agolpan dentro de las cabinas telefónicas. Enjaulados y sudorosos. Escupen en los auriculares mientras mean, sin querer, ríos de semen negro.


El recinto, que no debe superar los cuarenta metros cuadrados, huele a sudor y heces secas. Y a orín rancio. El conjunto supura enfermedad.


Las negras amamantan a sus niños en las esquinas, mientras sus negros jalean en una jerga incomprensible. Todos tienen las bocas deformes; las pollas, flácidas.


No tengo internet.

Ni casa.

Hace tiempo que olvidé mi edad.

Me contaron que mis amigos se mudaron ya de ciudad.


Y aun así, en la distancia, te escribo palabras de amor.


Vb

viernes, 4 de septiembre de 2009

Una bala en la recámara

Había guardado esa bala para mi. Por si no salía bien el trabajo.

Una bala en la recámara solo sirve para una cosa. Una bala así se guarda para uno mismo. Y yo estaba ahí, en pelotas, sentado sobre la cama con ella a mi lado.

Tenía el pelo rubio y los pensamientos turbios. Se encendía un cigarrillo con una mano y con la otra jugueteaba con su pelo. Me habían pagado una pasta por matarla. Su marido me había pagado una pasta por matarla y en vez de eso, bueno, ya sabéis la mierda de siempre: me engañó.

Cojones. Me dejé engañar.

En mi defensa, he de decir que el hombre que me pagó y dijo ser su marido, no lo era. Era su padre. Mónica era la segunda hija que había tenido. La primera niña fue con su primera mujer, Mónica era fruto de su segundo matrimonio. La primera esposa murió y, quizá pensando en desintegrar la soledad, Óscar había buscado refugio en una chica más joven, algo casi inalcanzable para un patán como él. Esa chica, la madre de Mónica, era tan puta y tan jodida que Óscar la tuvo que matar. Por supuesto, esa nunca fue la versión oficial, pero cuando tienes la pasta y los contactos puedes hacer fácilmente que las ruedas giren a tu favor.

Óscar se dijo a sí mismo que jamás se volvería a casar, que no quería volver a conocer a ninguna mujer. Ella se lo había hecho pasar tan mal, le había dejado tan en ridículo follando con cualquiera en bares de mala muerte, apareciendo en casa con tipejos de tres al cuarto para tirárselos en el baño; había bebido y se había metido tiros de coca en entierros, bautizo, bodas y fiestas familiares. Una nochevieja recibió el año enseñando las tetas a todos los presentes. Óscar la odiaba, pero no podía evitar follársela por las noches. Le ponía a cien. Le ponía a mil que hiciera todas esas cerdadas. Era todo lo malo y lo asqueroso que sus padres y los curas del colegio le habían prohibido toda su vida.

Pero no lo soportó más y tuvo que matarla. Él no lo hizo, claro. No tenía cojones. Lo tuve que hacer yo. La señora estaba increíble. La llamo señora, pero sería poco mayor que yo. Era muy joven cuando se casó con Óscar y también cuando tuvieron a Mónica. Era una preciosidad rubia de ojos claros y piernas larguísimas. Se podrían haber asfaltado carreteras interestatales con sus pantorrillas.

Aproveché la hora del gimnasio. Ella era una loca del deporte y Óscar le montó un pequeño gimnasio en casa. Yo fui hasta allí y la vi correr en la cinta, sudando. Allí, un segundo antes de matarla, me puso cachondo. Era imposible no volverse loco con ella. Tenía algo. Algo fuera de lo normal.

Deseaba entrar ahí y desnudarla. Tirar mi pistola y hacerla mía. Dejarme de tonterías. Pero pensé en los 80.000 billetes que Óscar ya me había pagado y que con esa pasta podría buscarme a alguna furcia que no me diera sus problemas. Abrí la puerta de un golpe y le disparé. Le acerté en plena cara. Ella levantó su mano, como queriendo detener la bala y terminó hecha pedacitos, incrustada en la pared. Su cara tenía un inmenso agujero rojo y negro en la frente. Era horrible. Toda su belleza se había esfumado. Ya no sentía nada excepto asco.

Todo eso desapareció cuando vi a Mónica. Óscar me invitó a la casa y ella jugaba al tenis con unas amigas. Era la viva imagen de su madre, solo que más joven, más malvada y más arrebatadora.

Óscar me confesó que no pudo evitarlo, que la violó. Le recordaba tanto a ella…

Sentí asco. He de reconocer que, cuando maté a la madre, pensé en follarme el cadáver. Nunca lo había hecho, pero también era cierto que nunca había visto a ninguna mujer como aquella. Pero una cosa es ser un asesino y otra un enfermo.

Sin embargo, Óscar… lo suyo no tenía nombre. Era su propia hija. Sí que es cierto que él siempre decía que no era de él, que la había tenido con cualquier otro, con un tipejo de los que ella frecuentaba. Pero todo tenía un límite.

- Todo tiene un límite – me dijo Óscar. Y me pagó 120.000 al contado por matarla -.

Él no podía soportar mirarla y saber lo que había hecho. Mónica le trataba a él como lo que era: el demonio. Le insultaba y no escuchaba ni una palabra de lo que decía. Gastaba su dinero, vivía en su casa, pero cada segundo que pasaba a su lado le restregaba que él la había violado. El cerdo de Óscar no podía con aquello y me pagó para que la matara.

- Mónica, tienes el pelo rubio, pero el alma negra -.

Eso le dije yo una noche. La misma en que ella se me folló. Lo hizo y me convenció de que matara a su padre y no a ella.

Yo lo hice y después ella me disparó. Me dio en el hombro. Yo sabía que eso iba a pasar, sabía que Mónica me mataría y quizá por eso acepté el trabajo.

Corrí escaleras arriba y subí al tejado. Saqué algo de coca que tenía en el bolsillo y empecé a esnifarla para apartar el dolor. Mónica subió al tejado y comenzó a dispararme. A cada balazo que recibía, yo esnifaba más y más, hasta que la coca se terminó y las balas también. Pero yo sabía que quedaba una más.

Una bala en la recámara. Una bala así se guarda para uno mismo.

Mónica disparó la última bala y yo la sentí entrar en mi carne.

Mierda. Esto me pasa por pensar con la polla.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Madalena

Sí, sin "g". Los que nos hemos criado allí le podemos quitar las letras que queramos.

Hace unos meses, tomé esta foto desde la ventana de mi casa madalenera. Se me partía el corazón al ver que durante 6 meses - o más - la cosa iba a estar echar mierda. No ha sido para menos, la verdad, pero que hayan retirado los andamios que circudaban la iglesia da algo de esperanzas. No estoy ahí para verlo, pero desde la distancia, llena de alegría. A pesar de que veo innecsarias las obras del Coso, espero que las acaben de una vez. De lo que más ganas tengo es de volver a disfrutar de vermuts como los de antes, sin tener que pasar por un campo de minas para ello. Las circunstancias, verdad amigo Eus, esperemos que lo hagan posible.

Que parece que queda menos, que por fin terminen con la iglesia, que el Arrebato arranque de nuevo, todo eso, es una alegría inmensa para todos, incluido el nieto de la panadera de la madalena.