
miércoles, 23 de abril de 2008
La propuesta más honesta (vol. 2)

jueves, 17 de abril de 2008
La propuesta más honesta

martes, 15 de abril de 2008
La ecología de las emociones (vol. 2)

El otro día, casualmente, pude exponer mi teoría a mi una psicóloga que sigue la doctrina de la terapia sistémica y encontramos una serie de puntos comunes que no están nada mal.
La terapia sistémica niega el mal en una persona excluida del grupo, como hace el psicoanálisis. Por el contrario, no tacha a esa persona de que tiene un problema, sino que lo que hace es crear un equilibrio respecto a ese problema con el resto de personas de su entorno. Lo cual quiere decir que, se llega a una solución a través del equilibrio del sistema.
Sé que es descabellado decirlo tan de sopetón, pero esta autorregulación fue planteada políticamente por Bakunin y Koprotkin hace bastantes años. Las teorías anarquistas, en origen, plantean que un sistema puede sostenerse por sí mismo sin necesidad de una regulación exterior, precisamente porque la propia ecología del sistema tiende siempre al equilibrio de sus elementos.
Naturalmente, tomo este ejemplo de la política para aplicarlo en un sentido emocional. Es decir, que si las distintas emociones que sentimos a lo largo de los períodos que pasamos son producto de las circunstancias y personas que las provocan, dichas emociones serán más o menos positivas dependiendo de la necesidad que exija el propio entorno. Por lo tanto, no sentimos de acuerdo a unas necesidades egoístas, sino respecto a la adecuación al sistema emocional que nos rodea. Que nos rodea, en el sentido que es el que nos influye y en el que influimos, porque precisamente ese la autorregulación se hace efectiva porque existe un feedback entre las partes. Ese feedback puede ser una comunicación total o una ausencia de comunicación, ya que por omisión también quedan muchas cosas claras. Claro que cuando la comunicación por ausencia se prolonga, se vuelve nula y, al ocurrir esto, ese elemento sale fuera del sistema para entrar dentro de otro. ¿Qué carajo quiere decir esto? Ni más ni menos que, cuando A ya no logra hablar con B, porque B no le coge el teléfono ni hace por hablar con A, es porque - más tarde o más temprano - B sale de ese sistema para formar parte de otro. Sale de ese sistema porque no quiere saber nada más de A, pero porque también lo necesita, tanto para sí mismo como para A. La autorregulación se ejerce no sólo por uno mismo, sino también por la armonía del resto de elementos. Dicho esto, al salir B fuera del sistema, da paso a que D u otros entren dentro del sistema inicial y sea el propio B, quien entre dentro de otro conjunto distinto al de A.
Con todo esto ¿qué conseguimos? Expandirnos en un mundo en el que la expansión es cada más posible y efectiva. Las comunicaciones y la Globalización propiciada y potenciada por ellas, hace posible que la relación entre espacio y tiempo, sea cada vez más ambigua.
¿En qué influye esto en un sistema emocional? Si la relación física entre espacio y tiempo determina la velocidad, es precisamente la relación entre el espacio y el tiempo en el que unas determinadas emociones se suceden e influyen unas con otras, lo que determina la velocidad en que afectarán al sujeto los cambios a los que debe someterse para encontrar el equilibrio propio que contribuye al equilibrio del sistema. Estar peor o mejor emocionalmente, es lo que consigue que otros estén mejor o peor, manteniendo así el equilibrio. La rapidez o lentitud en salir de una situación mala o buena es la que propicia que el equilibrio se haga posible. No todos necesitamos el mismo tiempo para recuperarnos de una ruptura y no todas las rupturas se superan con el mismo tiempo, de igual modo que no se siente unión afectiva hacia una determinada persona durante un tiempo determinado, dependiendo de qué persona sea. Para una será un tiempo y para otra, otro distinto. El espacio también influye en esta ecuación, puesto que no estar en el mismo espacio, puede hacer que A y B se unan más o se separen más, de igual modo que estar en el mismo espacio puede hacer exactamente lo mismo en ambos sentidos.
¿Y a dónde nos lleva todo esto? A que existe una relación física para el equilibrio de nuestras emociones y las del sistema en las que estamos conectados. El espacio y el tiempo en el que existimos determina las velocidad de nuestras emociones y de nuestros cambios emocionales, es decir, influye directa y proporcionalmente en el equilibrio emocional de los sistemas. Claro está que las redes de comunicación actuales potencian el que la relación espacio/tiempo sea más inmediata, con lo cual que la velocidad a las que nuestras emociones cambian y se regulan es mayor, de igual modo, que el hecho de que la sociedad globalizada hace que estemos en contacto con sistemas que están en un espacio (otros países) y en un tiempo (distintas horas) diferente al nuestro.
¿Física? ¿Anarquismo? Sí, sí, todo para huir de la entropía. ¿La entropía? Sí, exacto, cuando no hay ninguna interactuación con otros miembros de cualquier sistema. Porque tanto las alegrías como las hostias como panes forman parte del equilibrio que nos hace huir de una - horrible - realidad entrópica.
Casi nada, ¿eh?
viernes, 11 de abril de 2008
Autocrítica (vol. 2)

miércoles, 2 de abril de 2008
La ecología de las emociones

