
No hace falta ser un seguidor de los irlandeses. Para mí, nunca han sido un grupo por el que haya sentido especial predilección. Sin embargo, en cuanto empieza la película y ves al batería a lo suyo, te quedas de piedra porque... ves perfectamente el relieve de cada plato y cada bombo. Las baquetas se mueven endemoniadas en sus manos... Y claro, sale Bono con eso del "1, 2, 3... 14" y todo se desmadra. Porque no es que parezca que Bono viene hacia ti, es que te parece estar en el escenairo junto a él. Hay tal grado de detalle y de calidad que cuando está pegadito a la cámara y la mira de reojo, te entra hasta un no sé qué por dentro.
En otros momentos, te parece estar entre el público y los planos de la gente son tan tremendamente claros que te parece estar ahí mismo viéndoles el careto.
James Cameron tenía razón. El futuro pasa por esto.
Y a mi se me está ocurriendo algo... que si consigo la pasta para montar el tinglao, ya os contaré qué tal.
Id a verla, en serio.
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