
jueves, 17 de abril de 2008
La propuesta más honesta

viernes, 11 de abril de 2008
Autocrítica (vol. 2)

miércoles, 26 de marzo de 2008
Un lugar para La Redención...

martes, 25 de marzo de 2008
Costumbres de Animal
domingo, 16 de marzo de 2008
La senda del pecador (Autocrítica)
Fue aquél día, justo antes de saltar del avión – en paracaídas, claro – cuando tuve la conversación que me hizo repensar en todo lo que Perceval había significado y significaba. Sin duda, había algo total y absolutamente claro: Lo peor que se podía – y puede – decir de él, es su deshumanización.¿A qué me refiero? Trataré de explicarlo sin ser un coñazo. Quizá para contrarrestar mi efusiva manera de ser, me atraigan las películas frías. Quizá por eso mismo, un cineasta de mente maquiavélica y calculadora como es Kubrick, sea mi predilecto. Quizá por eso mismo, todo lo que he hecho tiene ese tufillo de frialdad y, claro está, Perceval es el perfecto ejemplo.
La primera versión – que data del año 2003 – era muy parecida a lo que finalmente ha terminado siendo, al menos en un sentido épico. Sí que es cierto que la historia era más larga y estaba tan solo centrada en la relación de rivalidad entre Perceval y Galahad, si bien sí que contenía un prólogo muy similar y el final, a partir de la pelea en el claustro de San Juan de la Peña – es la única escena que no cambié en ninguna de las 7 versiones del guión –, es prácticamente igual. Con el paso del tiempo, a medida que fui investigando más los relatos artúricos medievales, me di cuenta de un hecho que, en esos momentos, supuso una revolución: En todas las historias, los Caballeros de la Tabla Redonda eran un número en torno a 33. Eso antes de la Búsqueda del Grial. Una vez concluida, solo volvieron unos pocos, menos de 10. ¿Y qué se me ocurrió a mí? Pues que ninguno de ellos podía ser tan bueno como pintaban esas historias que, a pesar de que sí, lo sé, está todo influido por una postmodernidad bochornosa, actuarían por intereses propios y no sólo por la devoción a su rey. Es así como pensé en Galahad poniéndose al servicio del Papa.
Con un antagonista, me hacía falta el bueno de la película y, claro está, las razones de Perceval para combatir a Galahad empezaron a ser claras: No devoción por su rey, pero sí por su padre adoptivo. Y, a su vez, el hecho de que Perceval y Galahad, en un tiempo pretérito, fueron amantes.
Habéis leído bien.
Amantes.
La cuarta versión del guión nunca llegó a tener escenas homosexuales, pero sí fue la que más se acercó a esta idea. El hecho de que la mayor motivación para la rivalidad entre Perceval y Galahad fue una relación sentimental. Mi idea era más o menos la siguiente: Cuando el joven Perceval llegó a la Corte, no era más que un efebo sin letras que se vio catapultado en un mundo inimaginable. Arturo vino a sustituir su figura paternal ausente, pero en su latente adolescencia, conoció a Galahad, un apuesto noble normando con más experiencia que él, con dotes de astucia, con una predilecta inclinación por la dolce vita y un seductor aire de madurez atractiva. Naturalmente, Perceval cayó bajo sus encantos. Tampoco quería verlos en pleno acto, pero sí demostrar que Galahad le tenía a su merced. Sin embargo, con el paso del tiempo, coincidente con el distanciamiento de Arturo y Galahad a causa de las tensiones históricas entre normandos y sajones y su asociación con la Iglesia, Perceval se ve forzado a dejar sus relaciones con Galahad y escudarse en un amor paterno filial – sin segundas lecturas, por favor – con Arturo.
¿Qué ocurrió para que, si bien hoy día se entreve algo de todo esto, no esté en la pantalla? Pues ocurrió Brokeback mountain. Y claro está, no quería que de Perceval dijesen que era un Brokeback pero con caballeros en vez de vaqueros. He ahí, mi primer gran error. Igual que acepté que la gente me tocara las narices con el latín y me dijera que era una Pasión de Cristo pero con Perceval, tendría que haber aceptado que la gente dijera lo mismo respecto a una historia homomedieval.
Seguramente, Perceval tendría mucha más alma, si detrás de todas esas ideas maravillosas de épica – a las que fui arrastrado y debería haber puesto freno – tuviera otra historia más rompedora, o al menos inesperada. No estoy hablando de originalidad, sino de sentido. Que una historia como Perceval tenga sentido en estos días, debe ser porque hay algo que la sustenta como capaz de tomar parte en el día a día de hoy. Quizá la humanización de una pasión homosexual lo habría hecho posible. De igual modo, que hasta la quinta versión se mantuvo un tono ligeramente sarcástico, al estilo de Robin y Marian y que, poco a poco, se diluyó en la épica.
Eso es lo que más echo en falta hoy en día, pero claro está, hoy puedo verlo con la distancia del tiempo y la culpabilidad. Hoy la veo con un camino recorrido que entonces no llevaba y con los humos bien bajos después de haber descendido a los infiernos y haber vuelto para mirarte en el espejo y darte cuenta de solo hay camino hacía delante.
Quizá todo tenga su sentido, pero estoy seguro de que Perceval se vería con otros ojos, si hubiera tenido un aire teatral – al estilo Kurosawa – como busqué en un principio, y deseché, claro. Al igual que si la historia central fuera la de dos antiguos amantes homosexuales en el siglo XI que, intenta matarse a toda costa, con ese Mc Guffin que sería el Santo Grial. Y, claro está, todo eso tendría su sentido, si Perceval fuera una pieza irónica y hasta socarrona. No digo monthypitoniana, pero sí al menos revisionista desde un punto de vista humorístico – aunque sin entrar en la parodia, claro está –.
Pero para eso hacemos películas, para pensar en cómo nos habría gustado que fueran…
viernes, 14 de marzo de 2008
Ceros & Unos
sábado, 1 de marzo de 2008
El chofer de Woody Allen
Mi hotel estaba junto al Gótico. A un paso de las Ramblas y Plaza Cataluña. Un poquito más allá el Raval y justo al otro lado el Born y la perdición… Hace algo más de una semana, cuando pisé Barcelona para ese rodaje, la ciudad Condal quedó declarada como La Mejor Ciudad de España sin lugar a dudas.Lo siento por Zaragoza, a la cual tengo mucho cariño, pero últimamente no llega a llenarme. Lo siento por Madrid, ciudad de adopción, porque es maravillosa pero a la vez es como una patada en los huevos. Los siento por San Sebastián porque es un disfrute de ciudad y una preciosidad, y también lo siento por Granada por todas esas razones y más, pero es que… Barcelona es única.
Mi misión era un documental/videoclip para Myspace sobre el rapero barcelonés Porta, todo un pelotazo en las listas de venta. Antes de aterrizar ya comenzó el deleite. Planear sobre el puerto de Barcelona, sentir el Mediterráneo bajo la panza de ese gigantón de hierro es la mejor bienvenida que una ciudad puede ofrecerte. Que el sol resplandezca en Barcelona, que descubras que por unos días vas a vivir en un hotel cojonudo en el corazón de la ciudad, que todos los sitios donde comas, bebas y vivas sean sorprendentes es inigualable. Deambular por la Boquería, sentarte en sus columnas, dar buena cuenta de navajas y cerveza… te hace sentirte como pez en el agua. Si encima vas a gastos pagados, curras en algo interesante y el equipo es majo, puedes darte con un canto en los dientes, relajarte y disfrutar.
Barcelona me sorprendió las últimas veces que estuve. Una rodando hace un año exactamente. Planifiqué todo para acabar antes de hora y el dire de foto, el operador y yo nos dimos bien al cañeo frente al mar. La anterior, fue hace ya bastante, antes de rodar Perceval, con Marta, durante un verano de ensayos y preproducción. Vivíamos a un paso de Gracia y fue maravilloso. Ésta vez ha sido increíble. Edu Soto le recomendó a David, el operador, un restaurante vegetariano en el Raval: Organic. Piéce de resistance, absolutamente maravilloso. Mamá Antonia es la dueña del local y nos estuvo dando clases lógicas sobre porqué no hay que cocinar con electricidad. Cerquita del Macba, un italiano cuyo nombre no recuerdo pero que repetimos incluso tres días, ya que no podía ser menos. También La Tinaja, una maravilla en el Born. Luego estaba la coctelería de la Barcelonesa, una Caipiroskas de caerte al suelo. Y el arroz negro frente al mar. Y los gin tonics de aquél sitio del Raval… Seguro que estáis pensando ¿pero Pablo ha currado algo? Pues sí, un mínimo de 14 horas todos los días. Pero a veces merecía la pena, como cuando subimos a ese alto en El Carmel y vimos la puesta de sol sobre toda Barcelona.
Barcelona es maravillosa porque tiene algo distinto al resto de ciudades de España. Su ambiente, sus calles, su color, su luz, sus olores, el mar… Hasta un barrio feo como el de pescadores es maravilloso. Barcelona es mágica. Su nombre atrapa. El catalán, a pesar de que suena a cachondeo, me da la impresión de estar en alguna otra parte que nada tiene que ver con la realidad mundana. Barcelona es un sitio donde puedes relajarte y sentarte a ver ponerse el sol mientras dejas pasar el tiempo. Su gente transmite buen rollo, un cariño sobrecogedor.
Buena parte de Green Warriors transcurre en Barcelona, si antes no tenía dudas, ahora estoy convencido de que, en cuanto pueda, me largo allí una temporadita a reescribir el guión. Y a vivir y disfrutar y dejar pasar el tiempo con tranquilidad. Saboreándolo… Haciendo que dure.
¿Y el chofer de Woody? Bueno, pues era el chofer que cada día nos llevaba al rodaje. Un tipo de puta madre que me contó cosas alucinantes de Scarlet Johansson y de aquella vez que se perdió en el Gótico con Woody Allen y al neoyorquino le entró un ataque de pánico.
martes, 12 de febrero de 2008
Adiós, Mr. Scheider

domingo, 27 de enero de 2008
Una pica en Flanders
Una alegría tremenda. Sin más, eso es lo que me ocurre al pensar que dentro de nada – un día antes de mi cumpleaños, por cierto – Javier Bardem puede ganar el Oscar. Yo creo firmemente que lo va a ganar, lo espero con todas mis fuerzas. Eso sería un gran triunfo para la esforzada gente que se dedica al cine e intenta traspasar las trasnochadas fronteras que, por suerte, van remitiendo. El primero, claro está, que se me viene a la cabeza es Nacho Vigalondo. No sé hasta qué punto puedo decir nada de lo que me va llegando, así que me limitaré repetir lo que él confirma en su web: Steve Zaillan será el productor del remake de Los Cronocrímenes. Eso es algo que me parece maravilloso. Álex Pastor, Luiso Berdejo y seguro que alguno más que me dejo también están ya allí, en la Tierra Prometida, como los pioneros que se fueron a colonizar el desierto.
Que en un año Javier Bardem gane un Oscar, Nacho ruede una película en Estados Unidos (a la vez que se hace el remake de la suya) y otros cineastas de la tierra hagan lo propio incluso con Kevin Costner, es algo que me llena de alegría y esperanza. Esperanza de que el cine español no es – o no será – como dice Daniel Sánchez-Arévalo en El País Semanal “una especie de marca en las estanterías de los centros comerciales”. Creo que soy todo lo contrario a las nacionalidades y a sentirme “español”, pero sí que es cierto que este país nuestro es muy jodido con respecto a muchas cosas, una de ellas el cine, claro. Si el PP gana las próximas elecciones, que dios nos coja confesados a los cineastas – presentes y futuros – porque vamos a sudar tinta china. Por eso me parece una grandísima noticia que se abran las fronteras, que vayamos a otros sitios, que conquistemos la cima del mundo – del cine, claro – y que dejemos de mirarnos tanto el ombligo y de tonterías muy cañí que ya huelen a refrito.
Vigalondo es posiblemente el cineasta más despierto, capaz y con control que ha parido esta tierra. Su generación es la Nueva Esperanza. Koldo Serra, Borja Cobeaga, todos ellos son LA HOSTIA. Que sean ellos los que abran las puertas de este país atrasado es fundamental. No soy adivino, pero sé que con ellos al frente, nos esperan años de buenas y novedosas películas. Esperanza, eso es lo que traen.
Simplemente dar la enhorabuena desde esta humilde página al señor Bardem, así como a Nacho Vigalondo. Es apasionante verles allí…
P.D.: Un pequeño apunte que mucha gente no entenderá: Yo no soy aficionado en absoluto al fútbol, pero de un tiempo a esta parte, me he visto inmerso en los devaneos del Real Zaragoza. Realicé un spot para Elanuario.net, producido por Elipsis Producciones, que protagonizaba Víctor Fernández y eso fue lo que me llevó a seguir algún que otro partido y todo el rollo mediático que le ha seguido hasta que, hace nada, fue destituido. Desde aquí, solamente quería hacerle llegar nuestro apoyo, fue una suerte haberle conocido en aquél rodaje y un privilegio haber trabajado con él.
jueves, 17 de enero de 2008
Val del Omar: Acariño galaico (De barro)

En 1961 Val del Omar regresa a tierras gallegas, a las que ya había acudido como misionero, y comienza el rodaje de Acariño galaico (De barro), su elemental inicialmente dedicado al aire; tras un encuentro con el enigmático escultor Arturo Baltar, el proyecto evolucionará hacia convertirse en el elemental del barro, la fusión del agua con la tierra. Val del Omar retomará intermitentemente el proyecto en años posteriores, con el objetivo de integrarlo dentro de su fresco cinematográfico Tríptico elemental de España.
En 1981, un año antes de su muerte, retomó el montaje, aunque la película quedó finalmente inconclusa, tal vez, como apunta el investigador Rafael R. Tranche, por la propia voluntad expresa de Val del Omar de no cerrar su obra. La película es terminada por Javier Codesal bajo la supervisión técnica de Rafael R. Tranche, siguiendo un copión de vídeo casi definitivo y los sonidos grabados e indicaciones manuscritas que había dejado Val del Omar para la elaboración del montaje de la banda sonora.