lunes, 26 de octubre de 2009

Juguetes rotos (Vol. 2)

Andrew Dice Clay fue un cómico de micrófono de éxito en USA a finales de los ochenta. Tuvo sus momentazos cinematográficos, como por ejemplo en Punto de recreo, junto a... Johnny Depp y Rob Morrow en una de las mayores locuras jamás filmadas, que ellos mismos trataron de hacer desaparecen quemando las copias. Su gran momento llegó cuando protagonizó Las aventuras de Ford Farlaine en 1990. A partir de ahí todo ha debido ser cuesta abajo. Pero cuesta abajo de verdad, porque miren señores del jurado como era en el 90:



Y cómo está ahora:



Y el tío no para. Creyéndose que todas las tías van detrás de él, como por ejemplo, Paris Hilton:



Y se busca bronca con todo cristo, incluído Tom Green:



Un ejemplo de ciudadanía, buen comportamiento y saber manejar ¿la fama? Que vamos, aquí es que no es para tanto, en los Estados Unidos sí que fue una estrellita durante un tiempo, pero que menudo ha sido cavándose su propia tumba. ¡Y lo que habrá y no sale por la tele!

miércoles, 21 de octubre de 2009

¡Yarboclos! (actualizado)

O lo que es lo mismo en nadsat: ¡Cojones! Waner Bros. ha decidido reestrenar La naranja mecánica en cines por tiempo limitado. Será este viernes 23 de octubre. En Madrid en los Verdi, en Yelmo Islazul y en Kinépolis. En Zaragoza en los Aragonia y en digital y versión original.

Creo que es una absoluta suerte poder disfrutar de esta obra maestra. Posiblemente la mejor película de Stanley Kubrick, un señor que solo tiene películas buenas y mejores, ¡que no es poco!

Por cierto, encontré el túnel de la foto en Londres y me hice una foto como el mendigo del suelo. Algún día la encontraré...

viernes, 16 de octubre de 2009

Cover you!

En unos días volveremos con noticias frescas. Bastante frescas. De momento, invitar a todo aquél que se halle el domingo por Zaragoza al Zorro, donde a partir de las 23h. y para poner punto y final a los Pilares, estaré pinchando sólo versiones del mejor rock de los 70 y los 80. Hay joyas, desde el Born to be wild de Sttepenwolf por los Blue Öyster Cult, o el Street fighting man de los Stones por los Ramones, al Foxy lady de Hendrix por The Cure.

A modo de curiosidad dejo una serie de videoclips del disco de AC/DC Fly on the wall, del año 85. me parece más que reseñable porque han hilado unos temas con otros, haciendo una pequeña peliculita que, si bien hoy se ve desafasada, no pierde su encanto ochentero. Además, me parece que toda propuesta innovadora en el ámbito musical/audiovisual para mostrar videoclips y similares es más que estimulante: Fly on the wall, Danger, Sink the pink, Stand up, Shake your foundations.

martes, 29 de septiembre de 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Almost blue

Hace unos días vi con mis amigos David Sancho y Aína Requena Let's get lost, el documental sobre la vida de Chet Baker que Bruce Weber hizo durante varios años, hasta que Baker murió en extrañas circunstancias en 1988, tras caer de un octavo piso de su hotel en Ámsterdam.

Yo me aficioné de muy chaval al jazz tras escuchar a Baker y su vida y obra me parecen de las más insteresantes dentro de su género. En la película da buena cuenta de sus vicios y virtudes (más hostias como panes que otra cosa es lo que retrata) y duele en el corazón verlo absolutamente destrozado por la heroína y el dolor a los cincuenta y tantos años.

Entre sus exquisitos fotogramas en blanco y negro y 16mm, hay un momento en el que Baker ataca el Almost blue, en una sala de fiestas de Cannes, en pleno Festival de Cine. Yo la canción ya la he escuchado mil veces, pero era muy joven para ver cosas en la letra que el otro día sí que vi. Y comprendí muy bien. Por eso Baker decía que esa era "una de esas" canciones:

Almost blue
Almost doing things we used to do
There's a girl here and she's almost you
Almost all the things that your eyes once promised
I see in her too
Now your eyes are red from crying
Almost blue
Flirting with this disaster became me
It named me as the fool who only aimed to be
Almost blue
It's almost touching it will almost do
There's a part of me that's always true...always
Not all good things come to an end now it is only a chosen few
I've seen such an unhappy couple
Almost me
Almost you
Almost blue

domingo, 27 de septiembre de 2009

3Donosti

De vuelta del Festival de Donosti, he publicado una pequeña reseña en 3Digital entertainment. Pinchar aquí.

martes, 22 de septiembre de 2009

Saldando cuentas

Los próximos 18 y 19 de noviembre se pasarán en la Filmoteca de Zaragoza un puñado de mis últimos trabajos en formato corto. Por una parte, la trilogía de shot motion Ne pourrais echapper de tes fantômes, Las 5 muertes de Ibrahim Gonsález y Cogiendo en ritmo. Esta es posible que sea la única vez que se los vea juntos. Dentro de nada van a estar en la red, pero ya se sabe que no es lo mismo verlos lejos de la tiranía del ordenador. Las 5 muertes... se verá en pantalla grande por primera vez en el Festival de Fuentes de Ebro.

Pero, quizá lo que más sorprenda a algunos es que en dichos pases, se incluirán también Perceval (para disfrutar un poquito de la copia en 35, más que nada) y su secuela. Sí, su secuela. La muerte de Galahad. ¿Cómo es posible? Pues así es la vida, en tres minutos puedes liquidar algunos que otros fantasmas...

If they move...


Aunque a algunos les resulte sorprendente, este es uno de los últimos trabajos que realizó en vida ese tipejo maravilloso que fue Sam (yo prefiero San) Peckinpah. Algunos outsiders lo son de verdad, no de boquilla, y el amigo Peckinpah tuvo unos convulsos años 80 repletos de cocaína, alcohol, viajes a Colombia, ataques al corazón y, entre otras cosas, un tierno amor. Como todos los cineastas gitanos, no le era fácil hacerse con un proyecto y Clave Omega - a pesar de ser una magnífica cinta - no le ayudó en absoluto, sobre todo por su mala fama, de la cual no podía separarse ni aunque quisiera.

Mr. Peckinpah ya ayudó en su día a la MTV con los montajes fragmentados, los congelados, los ralentís al extremo y los zooms alocados. Claro, pero unos cuantos años antes. Cuando hizo este vídeo (hizo otro más para Lennon hijo, Valotte, rodados al mismo tiempo) él no había visto jamás la MTV, ni sabía lo que era. Pero, hoy día que tan de moda está que los grupos se graben en su estudio tocando todos juntos, cabe decir que, una vez más, Peckinpah ya ponía su granito de arena unos cuantos años antes.

Claro, que el que vea en Peckinpah solo técnica, es que no ha visto sus películas. Ni le han destrozado.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Doble V (vol. 2)

Acabo de publicar otra pequeña reseña a propósito de la VegasVision 3D 1.0 en 3Digital entertainment. Pinchar aquí.

sábado, 19 de septiembre de 2009

¡Maldito bastardo!

Tarantino es un cabrón. Él sí que es un maldito bastardo. ¿Por qué? Por hacer una película tan buena. Por hacer que sea tan buena cuando roza el ridículo y podría ser una castaña de toma pan y moja.

Malditos bastardos es una soberbia epopeya intimista (epopeya porque se trata de matar a Hitler, acabar la II Guerra Mundial... e intimista porque todo pasa entre cuatro gatos) que logra sumergirte tanto en su trama que, hasta por un momento, dudas de que la Historia real no fuera como la cuenta Quentin.

Es la primera vez en mucho tiempo que veo una película y me meto tanto en ella que me olvido de todo lo demás, la primera vez en muchísimo tiempo. En Cahiers tienen toda la razón, sus casi tres horas no son largas, todo lo contrario, le haría falta una hora más de película para que fuera redonda. Una hora más del comando de la venganza, de Diane Kruger contraespiando.

¿Y por qué es tan buena si es tan ridícula? Bueno, partiendo del hecho de que se toma la Historia como le sale de los mismísimos, es hasta cierto punto lógico que la música que emplee sea toda de spaguetti westerns, que hasta suene un rock popero de los 80, que haga congelados sobre los nombres de algunos personajes como si fuera una exploitiation setentera... Podría ser una patochada increíble, pero te la comes con patatas.

En otro sentido, Tarantino ha logrado con esta película lo que no logró con Death proof: largas escenas de diálogo que no aburrieran, esperando a la acción. De hecho, la acción es muy poca en Malditos bastardos y se agradece, porque cuando llega, llega de verdad. Hay más tensión que acción, que en el fondo es lo que Tarantino siempre había hecho, solo que aquí lo eleva a la enésima potencia. Por otro lado, los juegos lingüísticos que tanto le gustan a Tarantino, aquí funcionan a la perfección. Cuando al principio, se pasa del francés al inglés, piensas "bah, ya se va a joder todo y los alemanes empezarán a hablar en inglés entre ellos". Nada más lejos. Precisamente, se sirve de ese idioma el personaje de Hans Landa (¿pariente lejano de Alfredo?) para llevar a cabos sus maléficos planes. Toda la película es una disfrute de idiomas que llega a su clímax cuando los tres yankis intentan hacerse pasar por italianos.

Y es que el otro gran acierto de la película son los actores. Christopher Waltz está soberbio como el nazi más hijo de puta pero encantador que hemos visto quizá en toda la historia del cine. Brad Pitt se sale con su acento sureño, su mandíbula de paleto y sus aires de macho cuando le mete el dedo en la herida a Diane Kruger. Porque ella también está increíble. Quizá una de las actrices más guapas de hoy día, Kruger destila perlas en lo que hace y dice en su pequeño papel su (¡spoiler!) muerte es absolutamente soberbia. Y, sinceramente, Melanie Laurent ha sido todo un descubrimiento. Tiene escenas con Daniel Brühl (no pasa desapercibido, está tan perfecto en su papel que te olvidas de que lo has visto en otras películas) en las que deja claro que los tiene cuadrados. Cuando se echa a llorar después de comerse el strudel con Landa es un momento de una naturalidad mágica.

Tarantino se está labrando una curiosa carrera. Siempre ha hecho cine sobre el cine. Reservoir dogs - quizá su mejor película - tenía una aire realista, sin embargo en todo momento sabías que eso era una ficción sobre una ficción. Con Kill Bill se pasó directamente al otro lado del espejo y, desde entonces, sus historias salen de una realidad paralela. En Malditos bastardos, no se conforma con menos, sino que coge la Historia real y la rehace como le da la gana. Y, con el corazón en la mano, me parece de puta madre.

Id a verla.