jueves, 21 de octubre de 2010

De Torpes y libres

Aprovechando que dejo el videoclip de Frutas y Verduras que hicimos ya la primavera pasada, pero que no se ha visto hasta estos días, de título Torpe y Libre, dejaremos constancia de alguna torpeza y alguna muetsra de libertad cinematográfica.

Torpe: DiDi Hollywood no prometía gran cosa (sinceramente, La Juani es ponzoña) pero lo de esta película no tiene nombre. No es que sea mala, es que es ridícula. No roza el absurdo, lo atraviesa. Todo es tan poco creíble como los decorados alicantinos que tratan de hacer pasar por angelinos. Y eso quizá lo mejor que se pueda decir de ella...

Libre: El señor David Fincher es, sin duda, el gran director de este comienzo de siglo. Tras el tropiezo de Benjamin Button, vuelve con un diamante como lo era Zodiac. Fincher es el moderno más clásico y un tío capaz de hacerte pasar dos horas sentado estresado viendo cómo unos pringaos montan la mayor empresa online del mundo. Aunque eso es lo de menos. La red social es un peliculón en toda regla y Fincher es el Raoul Walsh de hoy en día: rueda obras tremendas con un ritmo vertiginoso y una invisibilidad prodigiosa, todo sin que parezca inmutarse. Sí, señor.

Ah, y dejo el videoclip, que es a lo que venía:

viernes, 8 de octubre de 2010

Las alegrías de Ibrahim

Ayer mi hermano David Sancho y ese grande entre los grandes que es Nacho Forner recogieron en mi nombre el Primer Premio del Festival Abycine de Albacete para Las 5 muertes de Ibrahim Gonsález, el corto más rentable que he hecho en mi vida (costo 1.700 euros y lleva recaudados en premios unos 15.000).

Sé que ha ganado otro premio, este del Público, en un Festival en Cataluña, pero no tengo más datos. Además de esto, se verá el próximo mes en el Lincoln Centre de Nueva York dentro de una muestra de cine español. Gracias a esto, una distribuidora americana que se dedica a poner cortos delante de las pelis en cines de los USA, lo ha visto y quiere meterlo en su programa.

Nunca sabes qué va a funcionar y qué no...

martes, 5 de octubre de 2010

Road to Wacken. Renders

Existe ese proceso maravilloso que se llama Render. Alguien hizo una vez un chiste sobre que el último render no existe. Yo puedo dar fe de que sí que existe, o al menos eso creo, porque tras tres noches rematando la faena a las 8 de la mañana... Más info aquí.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Quinta

Ayer vi, de nuevo, Avatar esta vez la edición especial que han vuelto a estrenar discretamente. No es que yo sea muy dado a estas tonterías de ediciones especiales reestrenadas y la película no es que se diferencie demasiado del montaje anterior, si bien hay que decir, que con estos minutos extra, gana. Era la quinta vez que la veía y ni su metraje (aumentado) ni la falta de novedad por varios visionados la desmerecen ni un ápice, todo lo contrario.

Al acabar la proyección de ayer, no hice sino corroborar que Avatar es una obra mayúscula y un espectáculo en toda regla, aunque pese a sus detractores. James Cameron, además de ser más listo que el hambre (por eso está donde está, no solo por saber juntar un plano con otro), seguro que hace enrojecer a otros colegas de profesión en las reuniones sociales angelinas. Ya querrían los Christopher Nolan o los Peter Jackson del mundo filmar con tanto brío desde el año 84 y conseguir lo que él ha conseguido: Poner la primera piedra.

martes, 10 de agosto de 2010

martes, 13 de julio de 2010

Deustchland, Deustchland

A punto de coger el avión para Hamburgo, donde cerraremos algunos detalles pendientes para Road to Wacken que empezamos a rodar el próximo domingo en Pau. Dos premios más para Ibrahim me comunican los chicos de Marvin&Wayne, uno del Público en el Fascurt de Masnou y otro del Jurado en el Gavacurt.

lunes, 12 de julio de 2010

Malditos bastardos

Ayer, volviendo a mi casa sin meterme con nadie. Un tío se acerca y me suelta: "Si no llevas la camiseta de España, te damos de hostias". Yo le digo que me deje en paz y el muy bastardo se va a buscar a su colega. Por supuesto, no tiene huevos a pegarme él, tiene que buscar al que me saca dos cabezas.

Sin pestañear ni preguntar si quiera, el tío me atiza un puñetazo que logro esquivar en parte y desviar del ojo - donde iba dirigido - al pómulo derecho.

Por suerte, la cosa no llegó a más. Hoy el golpe molesta pero no duele. Lo que duele es la estupidez de un país.

Otro argumento más para que si ya odio el fútbol, lo odie más. Y otro argumento más para NO sentirme español. Por muchos partidos que ganen de pura chorra.

¡Menos fútbol y más violencia callejera tendría que haber: gente rompiendo los escaparates de El Corte Inglés y saqueando el Banco de España!