Aprovechando que dejo el videoclip de Frutas y Verduras que hicimos ya la primavera pasada, pero que no se ha visto hasta estos días, de título Torpe y Libre, dejaremos constancia de alguna torpeza y alguna muetsra de libertad cinematográfica.
Torpe: DiDi Hollywood no prometía gran cosa (sinceramente, La Juani es ponzoña) pero lo de esta película no tiene nombre. No es que sea mala, es que es ridícula. No roza el absurdo, lo atraviesa. Todo es tan poco creíble como los decorados alicantinos que tratan de hacer pasar por angelinos. Y eso quizá lo mejor que se pueda decir de ella...
Libre: El señor David Fincher es, sin duda, el gran director de este comienzo de siglo. Tras el tropiezo de Benjamin Button, vuelve con un diamante como lo era Zodiac. Fincher es el moderno más clásico y un tío capaz de hacerte pasar dos horas sentado estresado viendo cómo unos pringaos montan la mayor empresa online del mundo. Aunque eso es lo de menos. La red social es un peliculón en toda regla y Fincher es el Raoul Walsh de hoy en día: rueda obras tremendas con un ritmo vertiginoso y una invisibilidad prodigiosa, todo sin que parezca inmutarse. Sí, señor.
Ah, y dejo el videoclip, que es a lo que venía:
Torpe: DiDi Hollywood no prometía gran cosa (sinceramente, La Juani es ponzoña) pero lo de esta película no tiene nombre. No es que sea mala, es que es ridícula. No roza el absurdo, lo atraviesa. Todo es tan poco creíble como los decorados alicantinos que tratan de hacer pasar por angelinos. Y eso quizá lo mejor que se pueda decir de ella...
Libre: El señor David Fincher es, sin duda, el gran director de este comienzo de siglo. Tras el tropiezo de Benjamin Button, vuelve con un diamante como lo era Zodiac. Fincher es el moderno más clásico y un tío capaz de hacerte pasar dos horas sentado estresado viendo cómo unos pringaos montan la mayor empresa online del mundo. Aunque eso es lo de menos. La red social es un peliculón en toda regla y Fincher es el Raoul Walsh de hoy en día: rueda obras tremendas con un ritmo vertiginoso y una invisibilidad prodigiosa, todo sin que parezca inmutarse. Sí, señor.
Ah, y dejo el videoclip, que es a lo que venía:
